(...)
Nunca nos dijimos la palabra amor. Eso se deslizaba de contrabando, cuando decíamos: "Llueve", o decíamos: "Me siento bien", pero yo habría sido capaz de romperle a balazos la memoria para que no recordara nada de ningun otro hombre.
-Alguna vez -decíamos- cuando cambien las cosas.
-Vamos a tener una casa.
-Sería Lindo.
Por unas noches pudimos pensar, mareados, que se luchaba para eso. Que para que eso fuera posible se jugaba la gente.
(...)
-No es tan asi
-No queres que sea tan asi
-Estuve mucho tiempo afuera. Lejos. Y ahora... ahora estoy casi de vuelta. Cerquita, enfrente. Sabes lo que siento? Lo que sienten los bebitos cuando se miran el dedo gordo del pie y descubren el mundo.
-A la realidad se le importa un pito lo que sientas.
-Y entonces, nos vamos a quedar llorando en los rincones?
-Seis por siete te da cuarenta y dos, en vez de noventa y cuatro, y te pones furiosa: ¿quien es el hijo de puta que anda cambiando los números?
(...)
viernes, 28 de enero de 2005
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